
La cerámica llegó a mi vida antes de que yo pudiera elegirla. Mi papá era ingeniero químico con maestría en Ingeniería Cerámica de Ohio State University y trabajó durante muchos años para Ferro Mexicana, surtiendo materias primas a la industria cerámica en México y en el mundo. Tuvo la oportunidad de visitar los principales talleres y fábricas de cerámica en distintos países, recuerdo que me platicaba lo mucho que le impresionaban Italia, Portugal y España por la calidad de su trabajo y sus diseños
Un día decidió que esas historias no bastaban y nos puso un taller en la casa: un torno de pie, un horno de gas, un horno eléctrico. Ahí empezamos a experimentar con el barro, a vaciar pasta en moldes de yeso. Mi mamá se apasionó decorando porcelana hasta convertirse en maestra de pintura. De ese taller familiar nació un pequeño negocio, Cerámica Valmen, donde fabricábamos tarros, vajillas, floreros y lámparas.
Por azares del destino llegó al taller un maestro ceramista oaxaqueño, el señor Arnulfo Mendoza. Lo contraté para usar el torno que teníamos, ese torno que ni yo ni mis hermanos sabíamos trabajar. Cuando Arnulfo se sentó frente al torno y empezó a formar piezas con las manos mientras la pasta giraba, me encandiló. No exagero — me cautivó ver cómo de un bloque de pasta nacía una forma al girar. Fue él quien me enseñó a tornear y su hijo Enrique quien me enseñó todo lo demás: hacer moldes, preparar esmaltes, esmaltar. Todo lo que sé de cerámica lo aprendí en ese taller.






Pero la vida no siempre te deja hacer lo que quieres. Cerámica Valmen no era negocio y tuve que cerrarla. Me dediqué a la industria química durante más de treinta años. Pero en todo ese tiempo nunca solté la cerámica: siempre mantuve un taller pequeño en casa, un torno y un horno eléctrico. El taller me acompañó a donde fuera, incluso los casi veinte años que viví en Estados Unidos.

Al regresar a México y retirarme de la industria química, por fin pude hacer lo que había anhelado toda la vida: poner el taller en forma. Hoy mi taller está en Malinalco y trabajo principalmente el torno y la porcelana, que es lo que más me gusta. Cada pieza es diferente y las hago por el puro gusto de crear.
Ceraminalco es este espacio donde puedo compartir mis piezas con quienes se interesan en conocer mi trabajo con la cerámica. Por eso decidí crear este sitio para tener un lugar donde mostrar lo que hago, experimentar con nuevas técnicas y seguir haciendo piezas que me gusten.




